| El organismo humano, junto con la psique, necesita un periodo de formación y consolidación. La práctica del katsugen y el yuki nos facilitan acompañar este proceso natural. Estar sensibles a estas prácticas, despierta la capacidad de estar con el movimiento de la vida. Dada la intensidad con la que ésta se está expresando durante todo el proceso de gestación y crecimiento posterior del bebé, es gratificante acompañarlo desde esta atención tan sencilla que nos da el katsugen y el yuki.Durante el embarazo, cuando el padre o la madre ponen instintivamente las manos sobre el vientre, pueden sentir a su hijo y cuando esta acción espontánea es desde la atención de yuki, la comunicación que se genera se incrementa y concreta. La sensibilidad del yuki acentúa la escucha del movimiento que se va manifestando de maneras diversas según el día y el momento. Este diálogo con el futuro bebé, hace que los padres lo vayan conociendo cuando todavía está en el claustro materno. Les da una clara referencia sobre sus maneras de expresarse (suave, fuerte, rápida, lenta, contundente o ligera, etc) y de reaccionar a diferentes tipos de estímulos (música, sonidos, comida, temperatura, etc). Posteriormente, la observación y acompañamiento desde el yuki dará más comprensión al proceso de crecimiento del niño y de los diversos estados por los que irá pasando. El Katsugen también ayuda a que la madre conecte con su estado y lo regule cuando hay un cansancio excesivo, nerviosismo, molestias diversas, etc Recuperar la flexibilidad natural de los tejidos desde la coordinación de la CVP y sentir amplitud respiratoria será decisivo para a un embarazo y parto satisfactorios. Estar sensible a cómo está la CVP y recuperar el margen de movimiento que ésta necesita, también facilitará que durante el crecimiento del bebé y su vida posteriror, los padres puedan mantener una actitud de escucha, respeto y comprensión más que de intervención precipitada. Noguchi decía: "Enseñar es menos importante que el deseo autónomo de aprender". Captar y potenciar este deseo interno del niño, le dará la confianza y solidez que necesita para vivir y expresarse desde su sensibilidad natural, base fundamental sobre la que podrá construir cualquier aprendizaje. |